------------------------------------------
https://drive.google.com/file/d/1fpB9rQN0ktqSlo_FuktRCtM0h5E4guBN/view?usp=sharing
https://franciscanismoandalucia.blogspot.com/2018/02/boletin-ahef-n-1-2da-epoca-7-de-febrero.html
San Francisco de Asís en la Historia, el Arte y la Literatura (España y Portugal)
------------------------------------------
Cayetano Sánchez Fuertes:
Los franciscanos en España y Extremo Oriente. Historia de la Provincia Franciscana de San Gregorio Magno de Filipinas,
Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos, Córdoba 2023
LA OBRA
Aunque la presente obra lleva por título Los franciscanos en España y Extremo Oriente. Provincia de San Gregorio Magno de Filipinas, en realidad pretende presen-tar algunos de los rasgos más sobresalientes sobre la historia de esta Provincia de San Gregorio Magno, fundada por un grupo de franciscanos alcantarinos en Sevilla, en 1576, que llegaron a Filipinas en 1578, y donde desarrollaron una impresionante labor evangelizadora desde entonces hasta nuestros días, tanto en la antigua posesión espa-ñola, como en buena parte de Extremo Oriente de la Península. Como madre fecunda fundó la Provincia alcantarina de San Diego de México, la Custodia franciscana de Ma-laca y, finalmente, ya en el siglo XX, la Provincia de San Pedro Bautista de Filipinas.
Se trata, en definitiva, según algunos historiadores muy autorizados –entre otros, el franciscano José Mª Pou y Martí y el capuchino Lázaro Iriarte–, de la Provincia más gloriosa de la Orden de los Hermanos Menores. Su historia y actividad misioneras han sido narradas nada menos que por seis cronistas miembros de la Provincia, de los siglos XVII y XVIII –dos de ellas desgraciadamente inéditas– excluyendo la presente historia. La mayor parte de la monumental obra titulada Sinica franciscana, publicada en Italia en los siglos XX y XXI, recoge solamente la actividad misionera que la Provincia de San Gregorio llevó a cabo en China. Es también abundantísima la que se refiere a Filipinas y Japón, Cochinchina y las islas Molucas, en la actual Indonesia.
Es, al mismo tiempo, la Provincia que más santos y beatos, muchos de ellos márti-res, ha aportado a la Orden franciscana y a la Iglesia, de entre los que sobresalen san Pedro Bautista y compañeros protomártires de Japón, y los que sufrieron la persecu-ción religiosa desatada en España contra la Iglesia en el siglo XX
¿Cómo se explica esta abundancia bibliográfica sobre una sola Provincia? Por la sencilla razón de que nunca tan pocos hicieron tanto, en múltiples campos, además de la evangelización, la sanidad, la lingüística, etc.
Son numerosísimos los miembros de ella que han llevado a cabo una actividad admirable y han vivido una vida heroica durante la mayor parte de su existencia, excluyendo, como es lógico, a otros que, cediendo a sus comprensibles debilidades humanas, no se mantuvieron a la altura del ideal marcado por san Francisco y san Pedro de Alcántara, el inspirador inmediato de los fundadores de la Provincia.
Si Filipinas es la única nación católica de Extremo Oriente ese fenómeno se debe en gran medida a la aportación de la Provincia de San Gregorio Magno, que la ayudó, en buena medida, a fraguar su identidad cristiana e, incluso, nacional.
EL AUTOR
Cayetano Sánchez Fuertes es franciscano. Nació en Villadangos del Páramo (León), en 1937. Realizó sus estudios primarios en el colegio de su pueblo y los secundarios en el Colegio Seráfico de Pastrana (Guadalajara). Ingresó en el Noviciado en la Orden de Hermanos Menores en el convento Santuario de San Pedro de Alcántara, de Arenas de San Pedro (Ávila), donde, emitió sus votos perpetuos en 1959. Cursó Filosofía en el Convento de Consuegra (Toledo) y Teología en la Universidad Antonianum de Roma, licenciándose en 1962 y recibiendo el presbiterado después. Ese mismo año fue desti-nado a Filipinas, al Seminario Internacional franciscano Our Lady of the Angels Semi-nary como profesor, donde impartió clases de su especialidad durante nueve años.
Durante su estancia en las islas, ejerció también tareas pastorales en algunas pa-rroquias franciscanas de la zona de Manila y en el pueblo de Camalig (Albay), al sur de la isla de Luzón.
Regresó a España en 1973, siendo destinado al Colegio Seráfico de Pastrana (Gua-dalajara), en donde fue nombrado director del Archivo Franciscano Ibero Oriental (AFIO), que trasladó a Madrid, enriqueciendo considerablemente los fondos bibliográ-ficos de libros anteriores a la pérdida de Filipinas en 1898.
Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales sobre Histo-ria franciscana en España y Extremo Oriente y publicado numerosos trabajos en Archi-vo Ibero-Americano, Archivum Franciscanum Historicum (de Roma) y Philippiniana Sacra, de la Universidad Santo Tomás de Manila.
Es autor, entres otras, de las siguientes obras: El Archivo Franciscano Ibero-Oriental: Origen, vicisitudes e importancia de sus fondos misionales, Madrid 1994; El convento de San Antonio de Ávila y su capilla de Ntra. Sra. de la Portería (Ávila, 1997); Los franciscanos y el pueblo de Lillo (Toledo), Toledo 1995; Los franciscanos y el pueblo de Lillo (Toledo), Toledo 1995; La Villa de Villadangos del Páramo. Historia y tradición en el Camino de Santiago (Villadangos del Páramo, 2012); Vida clandesti-na de un misionero en Japón: Diego de San Francisco, 1614-1632 (Sevilla 2014):; Juan Francisco de San Antonio. Nuestra Señora de la Portería. Imagen de su fiel camarero fray Luis de San José, Sevilla 2015; San Pedro Bautista y sus compañeros mártires de Japón: Vida, martirio y escritos (Madrid, BAC, 2019); Fray Sebastián de Totanés: Arte de la Lengua Tagala y Manual Tagalog (facsímil), Córdoba, 2019; Fray Juan Antonio de Órbigo: un franciscano leonés ilustrado en Filipinas (1729-1797), Córdoba, 2020.
Pertenece a la Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos y a la de Estudios Hispánicos del Pacífico.
Actualmente reside en el convento franciscano de San Antonio del Retiro de Ma-drid.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE LA DRA. BARBARA PALOMARES
TITULADO
“NUTKA. UNA MISIÓN EVANGELIZADORA FRANCISCANA
EN LA ALTA CALIFORNIA DEL SIGLO XVVIII”
Manuel Peláez del Rosal
Cronista oficial de Priego de Córdoba
y Cronista honorario de la RAECO
En la sede de la Biblioteca-Archivo de la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción instalada en el Real Convento de San Francisco el Grande de Madrid tuvo lugar el pasado día 7 de junio la presentación del libro de la Dra. Bárbara Palomares titulado “Nutka. Una misión evangelizadora franciscana en la Alta California del siglo XVIII”, editado por la Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos, dentro de su colección “Monografías”·
En primer lugar hizo uso de la palabra el P. Pedro Gil, director de la Biblioteca-Archivo que en la actualidad acoge lo fondos del antiguo Archivo Franciscano Ibero-Oriental (AFIO), considerado uno de los Archivos Misionales ms importantes de la Iglesia, y la Biblioteca “Cisneros” de la CONFRES. El P. Gil aludió a la puesta en valor de este importante acervo cultural a disposición de los investigadores y de la comunidad científica y a la posibilidad de celebrar sesiones ilustrativas relacionadas con este objeto.
A continuación intervino el prof. Peláez del Rosal, responsable de la edición de la obra, publicada con el sello de la Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos, haciendo la presentación de la autora, que además de ser doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense es diplomada en Estudios Avanzados especialidad restauración del patrimonio cultural, empresaria y asesora y guionista literaria de la productora de cine Pléyades para documentales históricos.
Acto seguido tomó la palabra el P. Cayetano Sánchez Fuertes, OFM, que abundó en la esencia de las misiones franciscanas, siendo la de Nutka un modelo diferente al que propugnó y ejecutó fray Junípero Serra, ya que lo que caracterizó a aquélla no fue la reducción de la misión, sino la de primar la evangelización con el ejemplo de la pobreza, el testimonio y el método del contagio, con el único objetivo de la conquista espiritual de los nativos, como puso en práctica Juan Pobre (Juan Díaz Pardo), testigo de la fe en China.
Y finalmente la autora Bárbara Palomares expuso lucidamente el contenido de su investigación y resumidamente las aportaciones de su obra.
A finales del XVIII, los derechos territoriales españoles sobre la costa noroeste del Pacífico comenzaron a ser cuestionados. Los rumores sobre la presencia rusa y la posibilidad de que tuvieran un establecimiento permanente en aquellas aguas con el fin de comerciar con las pieles de nutria, llevó a la Corona española a organizar una serie de expediciones, entre los años 1774-1789, que corroboraran esas informaciones y, de ser ciertas, reafirmar la soberanía de España en lo que hoy constituye las costas de Alaska y Canadá.
Tras las expediciones comandadas por Juan Pérez (1774), Bruno de Heceta (1775) e Ignacio de Arteaga (1779), no fue hasta 1788 cuando se ratificó la presencia rusa y las intenciones de éstos en aquella tierra ignota.
Revalidadas las sospechas, el rey Carlos III ordenó al virrey de Nueva España, Manuel Antonio Flórez, la salida inmediata de una nueva expedición con el fin de establecer un asentamiento permanente en aquel lugar que reafirmara la soberanía española.
En 1789, el alférez de navío Esteban José Martínez, recibió el encargo de comandar esa expedición hacia Nootka con las siguientes instrucciones: tomar posesión de aquel lugar, reafirmar la soberanía española, establecer un asentamiento permanente y llevar la Fe católica a aquellas tierras del septentrión novohispano con la finalidad de fundar una misión al igual que las ya existentes en la Alta California.
Con este fin, cuatro misioneros franciscanos seleccionados por el Colegio de San Fernando de México se embarcaron en esta expedición para cumplir el cometido misional, llevar el Evangelio y con él la lengua, la cultura y civilización europea a los confines del Imperio español.
El último intento de fray Magí Catalá, nacido en Montblanch en 1761, primer evangelizador de Nutka, es asimismo la prueba irrefutable de salvar el binomio presidio-misión, a favor del segundo de estos elementos, para hacerse tangible en el imaginario popular, en la vidriera de la iglesia de Yukot y en la toponimia (Catala Island), al margen igualmente de los conceptos de territorialidad y soberanía, en pro del de su legitimación.
“Para dar principio a estas Noticias debo advertir que para el fin de establecer la Fe Católica en Nuca salimos del Colegio Apostólico de San Fernando de Méjico, cuatro religiosos...”.
Con estas palabras da comienzo el diario del misionero franciscano fray Francisco Miguel Sánchez hacia los confines más septentrionales del Imperio español, emprendiéndose a la par una de las acciones misionales más desconocidas y apasionantes de cuantas se han llevado a cabo en la Alta California al amparo del Colegio de Propaganda Fide de San Fernando en México, encargado de la expansión misional hacia el norte de América.
Pero el origen de esta expedición tiene su raíz unas décadas más atrás.
A finales del XVIII, los derechos territoriales españoles sobre la costa noroeste del Pacífico comenzaron a ser cuestionados. Los rumores sobre la presencia rusa y la posibilidad de que tuvieran un establecimiento permanente en aquellas aguas con el fin de comerciar con las pieles de nutria, llevó a la Corona española a organizar una serie de expediciones, entre los años 1774- 1789, que corroboraran esas informaciones y, de ser ciertas, reafirmar la soberanía de España en lo que hoy constituye las costas de Alaska y Canadá.
Tras las expediciones comandadas por Juan Pérez (1774), Bruno de Heceta (1775) e Ignacio de Arteaga (1779), no fue hasta 1788 cuando se ratificó la presencia rusa y las intenciones de éstos en aquella tierra ignota. Revalidadas las sospechas, el rey Carlos III ordenó al virrey de Nueva España, Manuel Antonio Flórez, la salida inmediata de una nueva expedición con el fin de establecer un asentamiento permanente en aquel lugar que reafirmara la soberanía española.
En 1789, el alférez de navío Esteban José Martínez, recibió el encargo de comandar esa expedición hacia Nutka con las siguientes instrucciones: tomar posesión de aquel lugar, reafirmar la soberanía española, establecer un asentamiento permanente y llevar la Fe católica a aquellas tierras del septentrión novohispano con la finalidad de fundar una misión al igual que las ya existentes en la Alta California. Con este objetivo cuatro misioneros franciscanos seleccionados por el Colegio de San Fernando de México se embarcaron en esta expedición para cumplir el cometido misional, llevar el Evangelio y con él la lengua, la cultura y civilización europea a los confines del Imperio español.
LA AUTORA
Bárbara Palomares Sánchez (Madrid, 1977). Licenciada en Historia del Arte, Diplomada en Estudios Avanzados especialidad restauración del patrimonio cultural, Máster en Administración de empresas, Marketing y negocios y Doctora en Historia por la UNED (2021). Su trayectoria profesional ha estado vinculada al ámbito empresarial con la creación de la compañía YPRYA ARS, dedicada a la gestión cultural, arqueología y restauración del patrimonio histórico. Ha sido redactora-jefe de la revista de arte religioso ARS SACRA y articulista de contenidos en la revista FMR.
Como profesional autónoma ha dirigido diferentes proyectos nacionales e internacionales: TAGUS UNIVERSALIS (Declaración del río Tajo Patrimonio de la Humanidad), proyecto CERES-ECOTUR (Sello de calidad en el sector del turismo rural), y los blogs “Los Lugares tienen Memoria” y “Surcando las Geografías del Recuerdo”. Ha publicado diferentes artículos en revistas especializados sobre arte, patrimonio e historia y también vinculados a la materia que ocupa este libro: Misión Nutka: 1789, en la “Revista de Historia Naval”, nº 129 y Nutka 1789, un proyecto evangelizador frustrado, en “Carthaginensia”, vol. 38 núm. 74 (2022).
Es también asesora y guionista literaria de la productora de cine Pléyades para documentales de carácter histórico. En 2019 se enroló como tripulante en el Galeón Andalucía durante tres meses recorriendo la costa oeste francesa con el fin de conocer más en profundidad como era la vida a bordo de aquellos barcos en los que viajaron estos misioneros que se enfrentaban a lo desconocido y que, la propia travesía suponía, en sí misma, todo un desafío a la supervivencia. Ferviente defensora de una ecología humana tiene como referencia la figura de San Francisco de Asís, el primer ecologista integral.
Es autora de tres libros: El viaje de un sueño (2007), Antigua sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo (Teoría y Práctica de la restauración) (2010) y Un siglo de luz (2015).
Reseña realizada por Fr. Rafael SANZ (OFM, Instituto Teológico de Murcia). Archivo Ibero-Americano 80, nº 291 (2020): pp. 757-759
https://drive.google.com/file/d/1UFpfmPckOuJtNhYQ7E7Ed__DeXUoNXeZ/view?usp=sharing
Ahora incluye una sección de cocina, que también ha sido aludida en volúmenes anteriores, cuando trataba del obrador de las Religiosas. Destaco enseguida la relación resumen de Antonio Gil Albarracín, que dedica más de 130 pp. (233-358), con una apretada descripción, a los congresos y cursos celebrados, con los detalles de esta amplia recensión; es verdad que hay muchas páginas de fotografías y detalles de los participantes, que son un poco superfluas, ya que no tenemos constancia de quiénes son todos ellos y de los lugares donde los eventos se sucedieron; pero quede constancia de la amplitud y variedad del contenido.
Las ponencias comprenden un amplio panorama, desde el arte de la ciudad de Borja (pp. 13-40) con ilustraciones, a la Capilla de la Inmaculada de Palermo (pp. 41-55), fastuosamente decorada en el Convento de San Francisco, o las cátedras de filosofía y teología moral en los conventos cordobeses de la Provincia Franciscana de Granada en el siglo XVIII (pp. 57-84) con todos los nombramientos.
Los cancioneros y el papel de las hermandades es el tema de A. Bermúdez Castro en lo que se refiere al Rosario de la aurora (pp. 85-94 con su antología de coplas); V. Pascual Carrión nos recuerda la imaginería de Salzillo en las fundaciones franciscanas de Albacete, siempre bien documentado (pp. 95-109). Un curioso poema dramático titulado «El Caballero Asisio» de Fr. Gabriel de Mata, publicado dos veces, en Bilbao 1587 y Logroño 1589, es de una versificación notable y con los episodios de la vida de san Francisco fielmente reflejados (pp. 111-125).
Pasamos después al Nuevo Mundo y a la arquitectura franciscana en los conventos de Brasil, por Maria Angélica da Silva (pp. 127-145) con buenas ilustraciones de dichos edificios. Pero no sólo, de Llerena y su abundante tradición franciscana nos informa Carmen Díez González (pp. 147-164) y sobre las marcas de propiedad de dos conventos significativos, de Lisboa y Évora (pp. 165-195) nos ilustran María do Ceu Simoês Tereno y María Filomena Monteiro, de fundación muy temprana, 1217-1224, y de evolución posterior hasta 1834.
Al templo franciscano de San Agustín de Almería dedica el arquitecto Juan F. Escámez su estudio (pp. 197-212) y se completa esta información iconográfica con los mártires de Nagasaki, no sólo del siglo xvii, sino desde el principio (cf. p. 217s) y antes hay que decir que es san Martín de la Ascensión, no «de Asencio» (p. 216). A Doña Emilia Pardo Bazán dedica su contribución Julián Hurtado de Molina Delgado, cronista de Córdoba (pp. 359–368), cuya afición franciscana está bien docu mentada en sus obras; la evangelización en Nueva España es el tema tocado por Juan I. Jurado-Centurión López y a la localidad de Viso de Alcor la presencia franciscana en el convento del Corpus y en la iglesia del pueblo (pp. 387–396). Una curiosísima contribución es la que Ismael Cristóbal Montero Díaz e Inmaculada Herencia Lavirgen dedican a san Francisco en la ruta de la seda, a partir de la presencia en Tierra Santa y de los viajes a Oriente que emprenden algunos frailes (pp. 398-427).
Las representaciones de san Francisco en Carmona (convento de Santa Clara, pp.429-438) son de una riqueza notable del barroco andaluz, pintura y escultura. Las misiones retoman su presencia de nuevo en la contribución de Antonio Moreno Hurtado, sobre Fr. Jerónimo José De Cabra, del siglo xviii, y su fundación del Seminario de educación e instrucción (p. 453) y sobre el convento de San Esteban de Priego, más conocido como San Fran cisco (pp. 455-532), un gran complejo sin duda con muchas dependencias, signo de su desarrollo en el tiempo. La documentación es excelente. El sermón de las aves de Fr. Miguel Jerónimo Terrero (1724) es el tema de Francisco Javier Quintana Álvarez; el fraile era de Gibraltar y estuvo vinculado al convento de Arcos de la Frontera. A la san tidad de Fr. Juan de la Puebla, fundador de los descalzos, dedica Salvador Rodríguez Becerra su estudio, tomando como referencia la Historia de la Santa Provincia de los Ángeles de Fr. Andrés de Guadalupe (pp. 585-612).
Por último, el coloquio erasmiano «Exequias seráficas», que es un tanto antifranciscano y de visión negativa de la Orden (pp. 691-706). La crónica gráfica cierra esta reseña tan exhaustiva y fatigosa, que quizá no necesita tanta ilustración secundaria para dar cuenta del temario tan interesante.
Fr. Rafael Sanz ofm
Instituto Teológico de Murcia ofm
RESEÑA
Congreso Internacional "San Francisco en el Arte y en la Literatura".
Priego de Córdoba 19 y 20 de julio de 2019
en
Archivo Ibero-Americano 79, nº 288-289 (2019), pp. 583-584.